LA RESPUESTA INMUNOLOGICA
La activación de la respuesta inmune comienza típicamente cuando ingresa un patógeno al cuerpo. Los macrófagos que encuentran el patógeno lo ingieren, procesan y muestran el fragmento con el antígeno en su superficie celular; debido a esto los macrófagos hacen parte de las denominadas “células presentadoras de antígenos” (junto con las células dendríticas y los linfocitos B). Un macrófago que presenta un antígeno interactúa con una célula T-helper que puede reconocer dicho antígeno.
Durante la interacción, el macrófago libera una señal química de alarma llamada interleucina-1, la cual estimula la célula T-helper para que secrete interleucina-2; a su vez, la interleucina-2 causa la proliferación de ciertas células T citotóxicas y células B. En este punto, la respuesta inmune sigue dos caminos, uno usando células T-citotóxicas y otro usando células B.
Las células normales del cuerpo que han resultado infectadas pueden también digerir alguno de los patógenos y presentar fragmentos de antígeno en sus superficies celulares. El cuerpo hace millones de diferentes tipos de células T-citotóxicas; cada tipo es capaz de reconocer un antígeno específico. Las células T-citotóxicas que son capaces de reconocer el antígeno presentado en la superficie de las células infectadas se unen a dicha célula y producen sustancias químicas que liquidan la célula infectada. La muerte de las células infectadas resulta en la destrucción del patógeno.
Las células B también vienen en millones de tipos diferentes, cada una de ellas capaz de reconocer un antígeno particular. Cuando la célula B es activada por las células T-helper, ellas se diferencian en células plasmáticas, siendo estas unas verdaderas fábricas que producen anticuerpos, inundando el sistema circulatorio con anticuerpos que pueden ligarse al antígeno involucrado en esta infección. Los anticuerpos se unen a los antígenos que están en la superficie del patógeno, marcándolos para que sean destruidos por los macrófagos. Algunas de las células B no se convierten en fábricas de anticuerpos, y en lugar de ello se convierten en células B de memoria que puede sobrevivir por varias décadas; debido a estas células B de memoria, la “respuesta inmune secundaria” para una segunda infección es rápida y más fuerte, siendo la forma como el organismo adquiere “inmunidad” para algunas enfermedades después de haberla padecido alguna vez o de haber sido vacunado.
jueves, 16 de octubre de 2008
miércoles, 15 de octubre de 2008
Principios de inmunologia III
HIPERSENSIBILIDAD MEDIADA POR IgE (Tipo I)
Fuente video: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Fuente texto: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
Algunas personas desarrollan una reacción alérgica o hipersensibilidad cuando se exponen a sustancias como polvo, polen, caspa de animales o penicilina. Esta hipersensibilidad es mediada por IgE.
La sensibilización ocurre cuando el antígeno hace contacto con alguna parte del cuerpo. Los antígenos son ingeridos y procesados por una “célula presentadora de antígenos” y presentados sobre una proteína MHC clase II a los “células T helper”.
Los tejidos bajo las membranas mucosas son ricos en linfocitos B comprometidos con la producción de IgE y este tipo de linfocitos es más abundante en personas susceptibles a las alergias.
Las células T helper producen citoquinas las cuales estimulan estas células B para proliferación y diferenciación en células plasmáticas productoras de IgE.
Como la IgE es producida en áreas específicas del cuerpo, las moléculas de IgE se unen por sus fracciones constantes a receptores sobre Mastocitos vecinos. Los Mastocitos contienen gránulos empacados con sustancias químicas que inducen la respuesta de hipersensibilidad. Una vez unidos a los Mastocitos, las moléculas de IgE pueden sobrevivir por muchas semanas. El individuo está ahora sensibilizado al antígeno.
Cuando se expone al antígeno en un momento subsiguiente, el antígeno se une al anticuerpo IgE que está sobre el Mastocito. Para desencadenar una respuesta, dos moléculas de IgE ligadas a la célula deben reaccionar con el antígeno; segundos después de esta reacción, muchos Mastocitos se rompen, otros liberan sus gránulos sin romperse o secretan sustancias adicionales que no se encuentran preformadas en los gránulos.
Algunas de las muchas sustancias que se liberan de forma inmediata o se secretan poco después son la histamina, la protesa, la sustancia de reacción lenta de la anafilaxia (que constituye una mezcla de leucotrienos tóxicos), la sustancia quimiotáctica de los eosinófilos, la sustancia quimiotáctica de los neutrófilos, la heparina y los factores activadores plaquetarios. Estas sustancias producen fenómenos como la dilatación de vasos sanguíneos locales, la atracción de eosinófilos y los neutrófilos al lugar reactivo, la lesión de los tejidos locales por la proteasa, el aumento de la permeabilidad de los capilares y la pérdida de líquido a los tejidos y la contracción de las células del músculo liso local.
Por tanto, las respuestas tisulares anormales varían en función del tipo de tejido en el que tenga lugar la reacción alergeno-reaginina. Entre los diferentes tipos de reacciones alérgicas provocadas de esta forma están las siguientes: Anafilaxis (reacción generalizada por inyección del alergeno a la circulación general), Urticaria (reacción local tisular), Asma (por exposición del alergeno a las vías aéreas), Fiebre del heno (rinitis alérgica).
Fuente video: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Fuente texto: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
Algunas personas desarrollan una reacción alérgica o hipersensibilidad cuando se exponen a sustancias como polvo, polen, caspa de animales o penicilina. Esta hipersensibilidad es mediada por IgE.
La sensibilización ocurre cuando el antígeno hace contacto con alguna parte del cuerpo. Los antígenos son ingeridos y procesados por una “célula presentadora de antígenos” y presentados sobre una proteína MHC clase II a los “células T helper”.
Los tejidos bajo las membranas mucosas son ricos en linfocitos B comprometidos con la producción de IgE y este tipo de linfocitos es más abundante en personas susceptibles a las alergias.
Las células T helper producen citoquinas las cuales estimulan estas células B para proliferación y diferenciación en células plasmáticas productoras de IgE.
Como la IgE es producida en áreas específicas del cuerpo, las moléculas de IgE se unen por sus fracciones constantes a receptores sobre Mastocitos vecinos. Los Mastocitos contienen gránulos empacados con sustancias químicas que inducen la respuesta de hipersensibilidad. Una vez unidos a los Mastocitos, las moléculas de IgE pueden sobrevivir por muchas semanas. El individuo está ahora sensibilizado al antígeno.
Cuando se expone al antígeno en un momento subsiguiente, el antígeno se une al anticuerpo IgE que está sobre el Mastocito. Para desencadenar una respuesta, dos moléculas de IgE ligadas a la célula deben reaccionar con el antígeno; segundos después de esta reacción, muchos Mastocitos se rompen, otros liberan sus gránulos sin romperse o secretan sustancias adicionales que no se encuentran preformadas en los gránulos.
Algunas de las muchas sustancias que se liberan de forma inmediata o se secretan poco después son la histamina, la protesa, la sustancia de reacción lenta de la anafilaxia (que constituye una mezcla de leucotrienos tóxicos), la sustancia quimiotáctica de los eosinófilos, la sustancia quimiotáctica de los neutrófilos, la heparina y los factores activadores plaquetarios. Estas sustancias producen fenómenos como la dilatación de vasos sanguíneos locales, la atracción de eosinófilos y los neutrófilos al lugar reactivo, la lesión de los tejidos locales por la proteasa, el aumento de la permeabilidad de los capilares y la pérdida de líquido a los tejidos y la contracción de las células del músculo liso local.
Por tanto, las respuestas tisulares anormales varían en función del tipo de tejido en el que tenga lugar la reacción alergeno-reaginina. Entre los diferentes tipos de reacciones alérgicas provocadas de esta forma están las siguientes: Anafilaxis (reacción generalizada por inyección del alergeno a la circulación general), Urticaria (reacción local tisular), Asma (por exposición del alergeno a las vías aéreas), Fiebre del heno (rinitis alérgica).
Principios de inmunologia II
ACTIVIDAD DE CELULAS T CITOTOXICAS CONTRA CELULAS BLANCO
Fuente video: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Fuente texto: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
La célula T citotóxica es una célula de ataque directo capaz de destruir microorganismos y, a veces, incluso las células del propio organismo. Por esta razón, en ocasiones estas células se denominan células agresoras o citolíticas (killer cells). Las proteínas receptoras de la superficie de las células citotóxicas se unen con fuerza a aquellos microorganismos o células que contienen el antígeno específico. Después, destruyen la célula atacada de la forma que se muestra en el siguiente video.
Tras la unión, la célula T citotóxica secreta proteínas formadoras de agujeros, llamadas perforinas, que literalmente taladran grandes agujeros redondos en la membrana de la célula atacada. A continuación, penetra líquido con rapidez en la célula desde el espacio intersticial. Además, la célula T citotóxica libera sustancias citotóxicas directamente a la célula atacada. Casi de forma inmediata, ésta aumenta de tamaño para disolverse poco después.
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Resulta especialmente importante que estas células citotóxicas agresoras logren separarse de las células sacrificadas después de haberlas perforado y de haber introducido sustancias citotóxicas para, a continuación, dirigirse a destruir muchas más células. De hecho, algunas de estas células persisten durante meses en los tejidos.
Algunas de las células T citotóxicas destruyen en particular células tisulares invadidas por virus, porque muchas partículas víricas quedan atrapadas en las membranas de estas células y atraen a las células T que responden a la antigenidad vírica. Las células citotóxicas también desempeñan un importante papel en la destrucción de las células cancerosas, las céllas de transplante cardíacos u otros tipos de células ajenas al propio organismo.
Fuente video: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Fuente texto: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
La célula T citotóxica es una célula de ataque directo capaz de destruir microorganismos y, a veces, incluso las células del propio organismo. Por esta razón, en ocasiones estas células se denominan células agresoras o citolíticas (killer cells). Las proteínas receptoras de la superficie de las células citotóxicas se unen con fuerza a aquellos microorganismos o células que contienen el antígeno específico. Después, destruyen la célula atacada de la forma que se muestra en el siguiente video.
Tras la unión, la célula T citotóxica secreta proteínas formadoras de agujeros, llamadas perforinas, que literalmente taladran grandes agujeros redondos en la membrana de la célula atacada. A continuación, penetra líquido con rapidez en la célula desde el espacio intersticial. Además, la célula T citotóxica libera sustancias citotóxicas directamente a la célula atacada. Casi de forma inmediata, ésta aumenta de tamaño para disolverse poco después.
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Resulta especialmente importante que estas células citotóxicas agresoras logren separarse de las células sacrificadas después de haberlas perforado y de haber introducido sustancias citotóxicas para, a continuación, dirigirse a destruir muchas más células. De hecho, algunas de estas células persisten durante meses en los tejidos.
Algunas de las células T citotóxicas destruyen en particular células tisulares invadidas por virus, porque muchas partículas víricas quedan atrapadas en las membranas de estas células y atraen a las células T que responden a la antigenidad vírica. Las células citotóxicas también desempeñan un importante papel en la destrucción de las células cancerosas, las céllas de transplante cardíacos u otros tipos de células ajenas al propio organismo.
Principios de inmunologia
Interacción de Células Presentadoras de Antígenos y Células T Helper (Colaboradoras)
Fuente: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Células presentadoras de antígenos, Proteínas MHC, y Antígenos receptores en los linfocitos T.
Fuente: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
La respuesta de las células T es extremadamente específica al antígeno, como la respuesta de anticuerpos de las células B, y al menos tan importante como los anticuerpos en la defensa contra la infección. De hecho, la respuesta de inmunidad adquirida usualmente requiere de la ayuda de las células T al inicio del proceso, y las células T juegan un rol principal para ayudar a eliminar patógenos invasores.
Aunque los linfocitos B reconocen antígenos intactos, los linfocitos T responden a antígenos solo cuando ellos están ligados a moléculas específicas llamadas proteínas MHC localizadas sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” en los tejidos linfoides (ver la figura 2).
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Los tres mayores tipos de “células presentadoras de antígenos” son los macrófagos, los linfocitos B y las células dendríticas. Las células dendríticas, las más potentes de las “células presentadoras de antígenos”, están localizadas a lo largo del cuerpo, y su única función conocida es presentar antígenos a las células T. La interacción de las “proteínas de adhesión celular” es crítica para permitir que las células T se unan a las “células presentadoras de antígenos” el tiempo suficiente para lograr ser activadas.
Las proteínas MHC son codificadas por un grupo grande de genes llamado el “complejo mayor de histocompatibilidad”(MHC); las proteínas MHC ligan fragmentos peptídicos de las proteínas antigénicas que son degradadas en el interior de las “células presentadoras de antígenos” y luego transportadas juntas a la superficie celular. Hay dos tipos de proteínas MHC: (1) proteínas MHC I, las cuales presentan antígenos a las células T citotóxicas, y (2) proteínas MHC II, las cuales presentan antígenos a las células T helper.
Los antígenos sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” se unen con moléculas receptoras sobre la superficie de las células T en la misma manera que ellos se unen con anticuerpos plasmáticos. Estas moléculas receptoras están compuestas de una unidad variable similar a la fracción variable de los anticuerpos, pero su tallo está firmemente ligado a la membrana celular del linfocito T. Hay más de 100 mil sitios receptores en una sola célula T.
Fuente: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Células presentadoras de antígenos, Proteínas MHC, y Antígenos receptores en los linfocitos T.
Fuente: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
La respuesta de las células T es extremadamente específica al antígeno, como la respuesta de anticuerpos de las células B, y al menos tan importante como los anticuerpos en la defensa contra la infección. De hecho, la respuesta de inmunidad adquirida usualmente requiere de la ayuda de las células T al inicio del proceso, y las células T juegan un rol principal para ayudar a eliminar patógenos invasores.
Aunque los linfocitos B reconocen antígenos intactos, los linfocitos T responden a antígenos solo cuando ellos están ligados a moléculas específicas llamadas proteínas MHC localizadas sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” en los tejidos linfoides (ver la figura 2).
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Los tres mayores tipos de “células presentadoras de antígenos” son los macrófagos, los linfocitos B y las células dendríticas. Las células dendríticas, las más potentes de las “células presentadoras de antígenos”, están localizadas a lo largo del cuerpo, y su única función conocida es presentar antígenos a las células T. La interacción de las “proteínas de adhesión celular” es crítica para permitir que las células T se unan a las “células presentadoras de antígenos” el tiempo suficiente para lograr ser activadas.
Las proteínas MHC son codificadas por un grupo grande de genes llamado el “complejo mayor de histocompatibilidad”(MHC); las proteínas MHC ligan fragmentos peptídicos de las proteínas antigénicas que son degradadas en el interior de las “células presentadoras de antígenos” y luego transportadas juntas a la superficie celular. Hay dos tipos de proteínas MHC: (1) proteínas MHC I, las cuales presentan antígenos a las células T citotóxicas, y (2) proteínas MHC II, las cuales presentan antígenos a las células T helper.
Los antígenos sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” se unen con moléculas receptoras sobre la superficie de las células T en la misma manera que ellos se unen con anticuerpos plasmáticos. Estas moléculas receptoras están compuestas de una unidad variable similar a la fracción variable de los anticuerpos, pero su tallo está firmemente ligado a la membrana celular del linfocito T. Hay más de 100 mil sitios receptores en una sola célula T.
lunes, 13 de octubre de 2008
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