domingo, 19 de octubre de 2008
La Circulación
La función de la circulación es satisfacer las necesidades de los tejidos: transportar nutrientes a los tejidos, llevarse los productos de desecho, conducir hormonas de una parte del cuerpo a otra y, en general, mantener un ambiente apropiado en todos los líquidos tisulares para una supervivencia y función óptimas de las células. La circulación se divide en circulación sistémica (mayor o periférica) y circulación pulmonar.
La Microcirculación
En la microcirculación tiene lugar la función más específica de la circulación: el transporte de nutrientes a los tejidos y la eliminación de los residuos celulares. Las arteriolas pequeñas controlan el flujo sanguíneo en cada área tisular y las condiciones locales de los propios tejidos controlan los diámetros de las arteriolas; de este modo, cada tejido controla la mayor parte de los casos su propio flujo sanguíneo en relación con sus necesidades. Los capilares son estructuras extremadamente finas con paredes tubulares formadas por una sola capa de células endoteliales muy permeables; en ellos se produce el intercambio de nutrientes y residuos celulares entre los tejidos y la sangre circulante ; es raro que cualquier célula funcional esté a más de 20-30 micrómetros de un capilar.
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