Fuente: Mader Human Biology, 10th Edition Chapter 7: Immunity
Células presentadoras de antígenos, Proteínas MHC, y Antígenos receptores en los linfocitos T.
Fuente: Textbook of medical physiology. Guyton and Hall; 11 ed
La respuesta de las células T es extremadamente específica al antígeno, como la respuesta de anticuerpos de las células B, y al menos tan importante como los anticuerpos en la defensa contra la infección. De hecho, la respuesta de inmunidad adquirida usualmente requiere de la ayuda de las células T al inicio del proceso, y las células T juegan un rol principal para ayudar a eliminar patógenos invasores.
Aunque los linfocitos B reconocen antígenos intactos, los linfocitos T responden a antígenos solo cuando ellos están ligados a moléculas específicas llamadas proteínas MHC localizadas sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” en los tejidos linfoides (ver la figura 2).
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Los tres mayores tipos de “células presentadoras de antígenos” son los macrófagos, los linfocitos B y las células dendríticas. Las células dendríticas, las más potentes de las “células presentadoras de antígenos”, están localizadas a lo largo del cuerpo, y su única función conocida es presentar antígenos a las células T. La interacción de las “proteínas de adhesión celular” es crítica para permitir que las células T se unan a las “células presentadoras de antígenos” el tiempo suficiente para lograr ser activadas.
Las proteínas MHC son codificadas por un grupo grande de genes llamado el “complejo mayor de histocompatibilidad”(MHC); las proteínas MHC ligan fragmentos peptídicos de las proteínas antigénicas que son degradadas en el interior de las “células presentadoras de antígenos” y luego transportadas juntas a la superficie celular. Hay dos tipos de proteínas MHC: (1) proteínas MHC I, las cuales presentan antígenos a las células T citotóxicas, y (2) proteínas MHC II, las cuales presentan antígenos a las células T helper.
Los antígenos sobre la superficie de las “células presentadoras de antígenos” se unen con moléculas receptoras sobre la superficie de las células T en la misma manera que ellos se unen con anticuerpos plasmáticos. Estas moléculas receptoras están compuestas de una unidad variable similar a la fracción variable de los anticuerpos, pero su tallo está firmemente ligado a la membrana celular del linfocito T. Hay más de 100 mil sitios receptores en una sola célula T.

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